Me honra y emociona este acto. Es la ceremonia; es el recinto; son los participantes; son los asistentes. Me entusiasma que el evento tenga lugar en Monterrey, ciudad que se ha convertido en un verdadero símbolo de lo que puede hacer el esfuerzo y el tesón de los mexicanos. Me anima que participen ochocientos de los jóvenes más capacitados del país. Y que hayan sido entrenados en el Instituto Tecnológico de Monterrey, auténtico modelo de lo que debe ser un centro de enseñanza superior en México.
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