Evaluación de la Reforma Energética

Evalúa un panel de expertos convocados por el CEEY la Reforma Energética con una calificación de 6.34. Es impostergable la reforma a PEMEX y todo su entorno, pero se pudo haber seguido una mejor estrategia para enfrentar los problemas de la paraestatal.

El panel de expertos convocado por el CEEY para analizar la Reforma Energética enviada por el Ejecutivo al Senado de la República se pronunció por la necesidad impostergable de enfrentar los retos del sector para el presente y para el futuro, como la drástica reducción de reservas probadas y el papel de PEMEX en las finanzas públicas del país, y la factibilidad de que opere con estándares internacionales de eficiencia en la transformación industrial de los hidrocarburos, aunque la iniciativa misma es uno de los planteamientos posibles y no es necesariamente el mejor, de acuerdo con el panel de evaluadores.

El panel estuvo compuesto por Dr. José Luis Alberro, Lic. Javier Beristain Iturbide, Dr. Jorge Chávez Presa, Dr. Luis de la Calle, Dr. Carlos Elizondo, Dr. Gerardo Esquivel Hernández, Dra. Miriam Grunstein, Mtro. Carlos Heredia, Dr. Roberto Newell García, Dr. Fernando Salas, Dr. Ricardo Samaniego y el Mtro. Jesús Silva Herzog Flores.

El grupo coincidió en que se trata de una iniciativa que se queda corta con respecto a lo que se necesita realmente hacer, y que ello obedece al ambiente político de alta sensibilidad en el tema. También se mencionó que se perdió una oportunidad al no haber incluido diversos temas, toda vez que ya estaba presente el ambiente de  desgaste político que la iniciativa habría de generar. Estos temas son, por ejemplo, el régimen fiscal de PEMEX, la generación de un mercado competitivo en el sector, la creación de una nueva figura jurídica de “empresa de Estado” y reglas que blinden más eficazmente el manejo intergeneracional del valor de las rentas económicas petroleras, fortaleciendo el fondo de estabilización y creando sus reglas de inversión para los excedentes que ahí se manejen para generar bienestar a generaciones de mexicanos aun por venir.

En  relación  con  el  tema de constitucionalidad se expresó que se estaba en la “zona gris” dado que existen elementos  en  la  iniciativa  que probablemente den lugar a acciones de inconstitucionalidad  que  la  Suprema  Corte  de Justicia de  la  Nación tendrá que resolver. Algunos evaluadores opinaron que para lograr una reforma completa y de efectos perdurables no debían descartarse de antemano reformas constitucionales.

Otro punto de consenso fue el hecho que se trata esencialmente de una reforma a PEMEX, más que una reforma energética, pues ésta debería tratar temas que no fueron abordados, como son el tratamiento del mercado de derivados del petróleo a escala del consumidor individual para permitir la libre comercialización, interna y externa, de productos energéticos, el sindicato de PEMEX y el obstáculo que representa a la operación eficiente de la paraestatal y su carga financiera, la competitividad de PEMEX como tal, entre otros. No obstante, se señaló la oportunidad de llevar a cabo una cierta reingeniería de la estructura institucional y la importancia de contar con una Comisión Reguladora de Energía más fuerte y una nueva Comisión de Petróleo, que tenga un carácter más técnico y con una visión de largo plazo.

Uno de los problemas centrales que se encontraron fue la generación de un régimen de excepción para PEMEX. Se destacó que ese camino no fue el mejor ya que establecer un régimen de excepción tiene muchos problemas en términos jurídicos, de incentivos y de arquitectura institucional que podrían afectar negativamente su propio desarrollo.

Dadas estas consideraciones generales, el panel de expertos convocados por el CEEY evaluó la reforma con una calificación de 6.34, en que la calificación de 5 es de medianía.

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