Tengo mucho agrado de estar con ustedes, porque pienso que nosotros, los que tenemos la responsabilidad de algunos negocios importantes, los que hemos estado expuestos a las lecciones de la más sabía de todas las maestras: la experiencia. Tenemos la obligación de comunicarles nuestras ideas y nuestras inquietudes, para orientar en algo sus juicios e inclusive servirles a algunos para la selección de su carrera. De no hacerlo, seríamos culpables de no haber puesto a su disposición elementos suficientes para que pudiera normar su criterio. Seríamos culpables de no haberles ofrecido nuestras experiencias, tanto en aciertos como en desengaños. Seríamos culpables, en suma, de no haberlos dotado de armas suficientes para encarar airosamente los problemas contra los cuales tendrán ustedes que
luchar en un plazo ya muy breve. Colaborar en este esfuerzo de comunicación es el propósito de esta plática.