Difícilmente podría exagerarse la importancia de la gerencia y de la dirección en los procesos productivos. Algunos autores, reconociendo su trascendencia, incluso han incorporado a la dirección (o a la organización, como comúnmente se le denomina) dentro de las clasificaciones de factores de producción. Es decir, en la actualidad es frecuente que a los factores de producción tradicional, tierra, trabajo y capital, se les adicione el de organización para poner de relieve su enorme significación en las actividades productivas. Se han elaborado incluso teorías de crecimiento económico en las que la organización desempeña el papel dinámico por excelencia, en tanto que los otros factores de producción asumen un papel de simple acoplamiento a los impulsos de empresarios y gerentes. Según esta concepción del desarrollo, son los empresarios los que proporcionan, a través de nuevas y mejores empresas, la chispa del crecimiento.