En la historia del desarrollo económico mexicano, estos tres últimos años van a figurar, a no dudarlo, con el calificativo de difíciles. Lo dijimos en su momento a propósito de 1969. De 1970 afirmamos algo parecido. Debemos consignar ahora que el año pasado, ha sido un año de verdadera prueba para la economía mexicana. Las presiones inflacionarias internas, al comenzar el año, parecían incontenibles; se abrió un vacío, una pausa en el ritmo de la inversión, y en mayo, estalló una crisis monetaria internacional luego traducida en peligrosas restricciones comerciales que sigue sin encontrar una solución adecuada.