Como todos ustedes saben, los países en proceso de desarrollo requieren de una gran cantidad de divisas para importar bienes de capital que les permitan crear nuevas fuentes de producción y los empleados que el crecimiento demográfico demanda. Pero, en el mundo actual vemos que cada día es más difícil exportar materias primas, y que los precios de las mismas se deterioran sin cesar. ¿Qué pueden hacer entonces estos países, típicos exportadores de materias primas, y para obtener divisas?, ¿Competir en el mercado mundial con los productos de los países industrializados? Quizá esto es todavía más difícil: Porque esos países no importarían lo que ya producen y, de hecho, han establecido aranceles muy altos para frenar la entrada de productos que puedan competir con sus industrias; especialmente ese tipo de manufacturas que requieren una gran cantidad de mano de obra en su elaboración, y que resulta más económico producirlas en países donde los salarios son bajos. Menos posibilidades se tienen en el caso de productos con poco contenido de mano de obra, pues aunque ésta fuera muy barata, si los volúmenes producidos no fueran comparables con los de los países industrializados, la incidencia de los salarios en los grandes volúmenes de producción de los mismos es muy pequeña y por lo tanto, a pesar de nuestra mano de obra mucho más barata, no podríamos competir con sus productos. Más bien hay que ver que la elaboración de productos altamente industrializados es una meta, y no un medio para obtener recursos monetarios. No es posible olvidar, tampoco, que los países industrializados tienen suficientes recursos para gastar en investigación; solamente los Estados Unidos erogan cada año en este renglón alrededor de 22 mil millones de dólares, por lo tanto los países en desarrollo deben aprovechar el fruto de esas investigaciones y lentamente llegar a alcanzar la meta de la industrialización.