estabilidad monetaria

Un año al servicio de la nación y de la banca

Don Manuel Espinosa Yglesias fungió como Presidente de la Asociación de
Banqueros de México durante el periodo de 1971-1972. En ese lapso, correspondiente
a una etapa crucial de la economía nacional, la Asociación intensificó los
esfuerzos encaminados al cumplimiento de su importante tarea. A continuación

La banca en el desarrollo de país y de la empresa

Aprecio mucho esta oportunidad que me brinda el III Congreso Mundial de Ejecutivos de Finanzas, para expresar algunas ideas en torno a asuntos cuyo examen público es muy conveniente en los días que corren. No es casual, seguramente, que México haya sido elegido como sede de este importante congreso. Los logros del país en las tres últimas décadas en materia de desarrollo económico —reconocidos mundialmente—; el impresionante crecimiento de su sistema financiero, y la patente preocupación nacional por corregir algunos desequilibrios —el de balanza de pagos, muy señaladamente— con la idea de preservar la estabilidad monetaria y cambiaria, son puntos sin duda, cuyo interés va más allá de nuestras fronteras.

Sin título, sobre los avances económicos alcanzados durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz

Creo que uno de los aspectos relevantes de esta Convención de Banqueros es el hecho de que sea la última que se lleva a cabo durante el régimen del Presidente Díaz Ordaz. Lo que empezó en marzo de 1965, hoy, en Marzo de 1970, termina.

Mantener el tipo de cambio es condición básica para nuestro desarrollo (declaraciones en la XLII Convención Nacional Bancaria)

En Acapulco, donde se efectuó la XLII Convención Nacional Bancaria del 29 al 31 de marzo, Don Manuel Espinosa Yglesias, director general del Sistema Bancos de Comercio, estimó que la estabilidad del peso debe mantenerse por ser la base de la continuidad de nuestro desarrollo, pero para asegurar que no cambie la paridad
de nuestra moneda frente al dólar, habrá que condicionarla a estos factores...

Doing Business in and with Mexico

No country can develop without an efficient financial system and Mexico has been no exception to the rule. In 1965, private and public banks’ claims on the rest of the economy amounted to close to eighty billion pesos, or about one-third of gross national product.

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