Por circunstancias que son del dominio general, en 1976 la economía mexicana dio un paso atrás: en términos de producto interno bruto por habitante, en lugar de crecer, decrecimos. La brecha comercial rebasó los 2,700 millones de dólares; y el saldo adverso de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que es donde se refleja mayormente el desequilibrio externo de la economía, superó los 3 mil millones de dólares. Para financiar ese déficit —muy alto, ciertamente—, fue necesario acudir una vez más al apoyo del exterior; en 1976, el endeudamiento externo del sector público federal creció en más de 4 mil millones de dólares. El servicio de la deuda mordió el 30 primera vez que ello ocurre en la economía mexicana.