Es indiscutible que México necesita seguir elevando los niveles de vida de su población y que para ello un mayor desarrollo económico es indispensable. También es indiscutible que el ahorro interno es el medio más adecuado para financiar nuestro crecimiento y que no hay que escatimar esfuerzos para fomentarlo. Sin embargo, es igualmente evidente que este ahorro ha sido, y lo seguirá siendo por algún tiempo, insuficiente para hacer frente a las demandas de inversión. Año con año, casi sin excepción, el país ha registrado déficit sustanciales en la cuenta corriente de la balanza de pagos, teniéndose que recurrir al capital externo para cerrar la brecha.