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¿Estamos muy endeudados?

Julio Serrano*

López Obrador se comprometió al asumir la Presidencia a no endeudar más al país. A diferencia de otras promesas (como la de remover al Ejército de las calles), esta sí, a grandes rasgos, la está cumpliendo. Gracias a la “austeridad republicana” del Presidente, la deuda pública se encuentra bajo control.
 
Podemos entrar en tecnicismos y argumentar que no es cierto, que la deuda ha crecido mucho. Bajo ciertos criterios, esta afirmación es verdad. Por ejemplo, en términos del monto en pesos, es innegable que la deuda ha aumentado fuertemente desde el día uno del sexenio, pero este criterio no toma en cuenta la inflación. Un peso de hace cuatro años no es lo mismo que un peso de hoy. En términos reales, el monto de la deuda ha crecido mucho menos.
 
Aun así, este criterio me parece inadecuado para medir el endeudamiento de un país. El más apropiado es el que toma en cuenta el tamaño de la economía. En 2018, cuando López Obrador tomó la Presidencia, la deuda pública sobre el PIB cerró el año en cerca de 45%. En 2020 se disparó a más de 51%, pero no fue porque el gobierno adquirió mucha deuda, sino porque el PIB se contrajo más de 8% a causa de la pandemia. Hoy la relación se ubica en alrededor de 50% y Hacienda estima que terminemos el sexenio a un nivel inferior.
 
En estricto sentido, el nivel de endeudamiento como proporción del PIB sí ha aumentado unos cuantos puntos porcentuales durante la administración de López Obrador, pero considerando el tremendo golpe de la pandemia, no creo que debamos ser demasiado quisquillosos y reprobar al Presidente en su promesa de campaña. Además, vale la pena poner nuestro porcentaje de 50% en perspectiva: es menos de la mitad del de países como EU, Francia, Canadá, España e Italia. Para Argentina y Brasil, las dos economías más grandes de Sudamérica, la relación es de alrededor de 80 y ciento por ciento, respectivamente.
 
Ahora bien, que estemos relativamente poco endeudados no significa que el costo de la deuda sea bajo. Lo fue durante varios años, pero las tasas de interés han subido en todo el mundo para combatir la inflación. En México no es la excepción. El gobierno está pagando más de 10% en su deuda a un año en pesos, una tasa no vista desde hace más de 15 años. En 2023 se estima que, por primera vez, el desembolso del gobierno por intereses supere un billón de pesos.
 
El costo sería muy superior si, como ocurrió en muchos países, hubiéramos estimulado nuestra economía durante la pandemia (nos habríamos tenido que endeudar mucho). Podemos debatir si esta fue la política adecuada (es un buen debate), pero el no haberlo hecho nos está ahorrando miles de millones de pesos en costos financieros.
 
Vamos a ver cuánto tiempo nos dura el bajo nivel relativo de apalancamiento. Se le vienen encima al gobierno una serie de obligaciones monumentales (en particular pensiones públicas) que seguro deteriorarán nuestra proporción, más si la economía sigue sin crecer.

*Integrante del Consejo Directivo del CEEY. Correo: [email protected]. Columna publicada en Milenio el 15 de septiembre de 2022.

2022-09-15T13:19:27-05:00