Educación, ocupación y riqueza: indicadores de movilidad social en México

El estudio de la movilidad social en México permite conocer los cambios que experimentan las personas desde diversas perspectivas del desarrollo.

La distribución del ingreso y la riqueza de la gente nos permite distinguir los niveles de desigualdad económica que existen entre ellos, sin embargo, para observar cómo se mueven a través de los diferentes estratos socioeconómicos es necesario analizar también la trayectoria educativa y laboral de la población.

La dimensión educativa

La educación es un elemento clave de nuestro progreso como individuos y como sociedad. Estudios a nivel mundial demuestran que las grandes economías gozan de una mayor movilidad educativa que las economías en desarrollo.

Aun sin considerar la calidad de la educación impartida y las habilidades que los estudiantes desarrollan, el nivel educativo influye sobre su futuro laboral y sobre los ingresos que podrán alcanzar. Gracias a esta dimensión de movilidad social, podemos profundizar en el conocimiento de las causas de la desigualdad—especialmente si tomamos en cuenta que, en México, la educación de los padres determina en buena medida los logros educativos de sus hijos. Además, permite diseñar estrategias de política pública que ataquen de manera efectiva la desigualdad.

La dimensión laboral

Los diferentes tipos de ocupación y la relación entre las actividades de los individuos de una generación a otra nos muestran la desigualdad de oportunidades en México y los mecanismos detrás de esta. La discriminación, la brecha de género, la informalidad y el empleo precario, entre otros, afectan la movilidad ocupacional y el desarrollo económico del país. Ni qué decir del acceso a un trabajo digno, formal y con seguridad social.

La ocupación impacta los ingresos y la protección social de los trabajadores. Lo anterior sin duda afecta la salud y, en ocasiones, la justa retribución de los esfuerzos de las personas. A esto debemos añadir la influencia de la ocupación de los padres en el futuro laboral de los hijos. Esta incide, ya sea sobre la persistencia de la pobreza en los menos privilegiados, o sobre las ventajas de aquellos con más recursos de inicio, como se puede ver en este video del CEEY.

La dimensión de riqueza

Esta dimensión toma en cuenta los bienes acumulados y el nivel de servicios con los que cuentan los hogares. Esta información se integra con las anteriores dimensiones para determinar con mayor precisión la posición de los individuos en la escala socioeconómica. El Informe de movilidad social en México 2019 del CEEY lo explica de manera más detallada. Así, al analizar la movilidad de riqueza, se puede confirmar el impacto de los niveles de desigualdad económica en las opciones de desarrollo de los individuos y su capacidad para ascender en la pirámide socioeconómica.

Además de arrojar información sobre las dinámicas de movilidad intergeneracional, el análisis de la riqueza de los hogares también refleja el acceso a servicios financieros en las distintas regiones del país, así como otros factores que requieren incorporarse en el diseño de las políticas públicas para impulsar la movilidad social en México.

Movilidad social en México: hacia la
igualdad regional de oportunidades

Descarga el Informe de movilidad social en México 2019
y entérate de la situación nacional y regional
de la desigualdad de oportunidades.

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2019-05-31T16:24:58-05:00