Foto: El Universal

Recuperación enfermiza

Rodolfo de la Torre*

Recuperar las condiciones del empleo en el mundo, respecto a la situación prepandemia, no ocurrirá sino hasta 2024 o posteriormente, según pronósticos del Panorama Social y del Empleo 2022 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). México presenta una perspectiva ligeramente mejor, que sin embargo debe atemperarse considerando la calidad del empleo que se está generando.

Con respecto al primer trimestre de 2020, al cierre de 2021 aún había cerca de un millón de personas que fueron disuadidas de participar en el mercado de trabajo y que todavía no se animaban a regresar a él, de acuerdo a cifras del INEGI. Esta situación es más severa en el mundo, y aunque esto significa menor presión en el mercado laboral que deprima los salarios, también representa un considerable potencial productivo no aprovechado.

Por otra parte, aunque la tasa de desempleo aún se encuentra por arriba de la que existía antes de la pandemia (4% en diciembre de 2021 contra 3.3 en marzo de 2020), esto no es tan serio como el promedio mundial. Sin embargo, el problema más importante es el de la subocupación. Cerca de un millón y medio de personas se han agregado a quienes aún ocupados buscan otro trabajo o más tiempo de trabajo. Esto habla de que los empleos creados por la recuperación no son de gran calidad.

Durante la pandemia, la mayor parte de los empleos perdidos correspondieron al sector informal. En la recuperción, de forma similar, la mayor parte de los empleos generados han sido de este tipo. Sin embargo, las nuevas ocupaciones pagan menos. En el sector no financiero, de acuerdo al INEGI, el total de remuneraciones ha disminuido 27% desde el inicio de la pandemia, mucho más de lo que se ha reducido el empleo.

Parte de la precarización del nuevo empleo se debe a que los ocupados adicionales han pasado a engrosar de forma importante el trabajo independiente, tipicamente sin seguridad social y de baja remuneración. Entre el primer trimestre de 2020 y el último trimestre de 2021, en el empleo no agrícola, se han agregado a los ocupados cerca de un millón de trabajadores independientes, mientras los trabajadores subordinados se han reducido en cerca de medio millón.

La OIT ha identificado este comportamiento a nivel mundial, con un aumento del trabajo informal independiente, aunque México aún se encuentra en una etapa de ascenso de este fenómeno mientras el resto del mundo ya se encuentra revirtiéndolo. Esto significa que si bien México va adelantado en la recuperación de los niveles de empleo por otro lado se encuentra retrasado en elevar la calidad del mismo.

Una de las implicaciones de esta situación es la persistencia de una mayor pobreza. Los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social permiten detectar que al cierre de 2021 aún existen cinco millones y medio de personas adicionales que con su ingreso por trabajo no podían adquirir la canasta básica de alimentos (pobreza laboral) respecto a las registradas en el primer trimestre de 2020.

México podrá presentar algunos logros en el empleo que no lo sitúan lejos del grupo de países que más rápido están regenerando su economía. Sin embargo, al inspeccionarse con detalle, éstos ocultan una recomposición del mercado laboral que deja en desventaja a un enorme grupo de trabajadores. Estos padecimientos del mercado laboral pueden agravarse si se materializa la reciente baja de los pronósticos de crecimiento de la economía para 2022.

*Director en Desarrollo Social con Equidad del CEEY. Columna publicada originalmente en Arena Pública el 23 de febrero de 2022.

2022-02-24T11:36:39-06:00