Una mirada a la feminización de la pobreza

Gabriela Ramírez Mendoza

Participante en la XI Escuela de Verano sobre Movilidad Social

El fenómeno llamado «feminización de la pobreza» ha ido en aumento en el mundo, denotando que las mujeres y, específicamente las mujeres jefas de familia, son las que perciben de manera más profunda los efectos de la pobreza. La brecha que existe dentro de la pobreza misma representa un problema para su análisis y, por consecuencia, para la elaboración de posibles soluciones.

La desigualdad de oportunidades para tener acceso a la educación, al trabajo y al mercado de crédito ha provocado que las mujeres sean excluidas socialmente. Sin la posibilidad de estudiar, de trabajar o de pedir un préstamo, las mujeres tienen una barrera más grande que la de los hombres para sostenerse a sí mismas o a su familia.

En muchas ocasiones la exclusión del mercado laboral tiene bases discriminatorias. Tal como lo señala Gioia de Melo en su publicación con el CEEY «Determinantes intergeneracionales de exclusión laboral y autopercepción de discriminación», las mujeres se han sentido discriminadas por cuestiones ajenas a su desempeño laboral tales como características físicas, el ser madres o incluso estar casadas.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en continuación a su publicación Pobreza y Género en México: hacia un sistema de indicadores, menciona que de 2008 a 2018 el número de jefaturas de familia femeninas aumentó de 25 al 30 por ciento. Aunado a ello, las mujeres dependen más de los ingresos percibidos de manera indirecta, por ejemplo: recursos de otros hogares o programas gubernamentales, mismos que representan la tercera parte de los ingresos de las mujeres en condiciones de pobreza.

La brecha salarial entre hombres y mujeres aún se hace presente. Datos del 2018, indican que las mujeres fuera de las condiciones de pobreza recibieron 90 pesos por cada 100 que recibieron los hombres en las mismas condiciones. Por su parte, las mujeres que sí están en situación de pobreza percibieron 73 pesos por cada 100 que percibieron los varones.

Con lo expuesto anteriormente, es indudable que las mujeres deben enfrentar un mundo muy diferente al de sus contrapartes masculinas, un mundo en donde prevalece la pobreza. Además de cargar con deberes en su hogar por cuestiones socioculturales, las mujeres en México deben enfrentar la desigualdad en el ámbito económico. Y es difícil que esto cambie hasta que se comience a pensar en las mujeres en términos equitativos con los hombres.

 

Referencias

CONEVAL (2020) Pobreza y Género en México: hacia un sistema de indicadores. México: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

Gioia de Melo (2019) «Determinantes intergeneracionales de exclusión laboral y autopercepción de discriminación». Documento de trabajo CEEY, Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

2021-07-15T23:48:51-05:00